Ratatouille
Tras el fracaso que para muchos (entre los que me incluyo) supuso Cars, que si bien fue un éxito absoluto de taquilla recaudando más de 200 millones de dólares sólo en EE.UU recibió las peores críticas a un film de Pixar, los responsables de la famosa productora decidieron volver a encomendarse al nuevo Dios de la animación y creador de dos películas excelentemente recibidas por la prensa especializada: El Gigante de Hierro y especialmente Los Increíbles, por la cual recibió un oscar al mejor film de animación y otra nominación al mejor guión original.
Así Brad Bird vuelve a la carga con otra obra dispuesta a convertirse en clásico de animación y a reafirmarle como el mejor director del género por encima de gente como su jefe en la Pixar John Lasseter.
Esta vez nos trae la historia de una rata, Remy, dotada con un especial sentido del olfato, lo cual la hace un roedor de gusto exquisito a la hora de comer, alejándose así de su familia y de su camada. Remy ayudará a un joven ayudante de cocina, Linguini,y juntos se convertirán en el mejor chef de París.
Y lo hace desde un original guión que homenajea constantemente a géneros como el Slapstick, siendo esta una película que recurre en su mayor parte a un humor basado en el gag visual, especialmente en la parte en la que Remy decide dirigir desde dentro de su gorro de chef a Linguini. Aunque también podemos observar la influencia de otros como la Screwball Comedy, en la relación amor-odio establecida entre el aprendiz y su “jefa” Collete o la comedia de enredo.
Además y para terminar de homenajear, el director comienza su película congelando la imagen con Remy saltando desde una ventana, lo que nos remite directamente a la obra maestra de Martín Scorsese Uno de los nuestros y sus geniales freeze-frames.
Todo esto hace que no sólo los más pequeños de la casa disfruten con esta comedia de animación sino que los más adultos seguramente reirán más que ellos ya que gracias a Dios esta película está pensada tanto para unos como para otros.
Otro de los grandes aciertos del film es seguir una de las normas de la nueva cocina, si los expertos en gastronomía dicen que se tiene que comer con todos los sentidos, es Ratatouille una obra tremendamente sensorial, se ve, se huele y hasta casi se degusta. En este aspecto se permiten innovar con los fundidos en negro teñidos de color que representan los estallidos de sabor de los alimentos en las pequeñas bocas de las ratas protagonistas.
Bird además demuestra, y lo hará próximamente con su primera película en acción real, su gusto y virtuosismo dirigiendo, ofreciéndonos planos bellísimos y extraños para un film de estas características como los planos secuencias que nos llevan por unas cañerías hasta una azotea para descubrir al fondo la imponente presencia de la Torre Eiffel
Como buena película de dibujos y de Pixar tiene que tener por supuesto una moraleja final y una enseñanza para la vida, pero en este caso no es tan ñoña y maniquea como en Cars, sino simplemente una revisión de eso de que todo el mundo puede ser lo que quiera, y así lo dice el temible Antón Ego (crítica nada encubierta a los propios críticos de cine), cualquiera puede cocinar no quiere decir que todo el mundo sea capaz de ello, sino que los grandes cocineros pueden venir de los lugares mas insospechados, hasta de una cloaca.

